Ardo por ti, Candela: CAPÍTULO 4

Mar Deneb

Capítulo 4

OJOS DE MIEL

¡Oh, Siete, si vieses cómo me abrazó el otro día! Menos mal que me pilló flojita, que si no, me pongo caliente de pies a cabeza.

Siete la mira. Levanta las orejas y ladea la cabecita.

– No, no me mires así. Que un año es mucho pa mí. Y eso que con Lorenzo parecía que había casi que violarlo antes para que le viniesen las ganas. Pero claro, ahora eso ya no me extraña.

Se queda silenciosa y pensativa. Demasiado pensativa…

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Ardo por ti, Candela: CAPÍTULO 3

Candela 3

Capítulo 3

EL TREN DE LA VIDA

Aquí está: Rompe las cadenas de tu creatividad. Dentro de dos semanas.

He de empezar a hacer limpieza en mi vestuario, que las polillas están ya ancianas. Y un nuevo equipo de maquillaje también, que éste apesta a rancio.

¿Qué es? ¿Será la primavera? Que se come el mundo entero. Pero de verdad, que no es por animar.

Será que ha dejado atrás una vida y viene otra por descubrir. Será que empieza un nuevo día cada día que hay que exprimir. Será que la vida se le espachurraba antes y ahora se le derrama desde la cabeza hasta los pies.

Que quiere vivirla. Que quiere ser mujer.

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Ardo por ti, Candela: CAPÍTULO 2

Candela 2

Capítulo 2

OJOS VERDES

– Candela, no sales pa na, pa na.

– Eso no es verdad, el mes pasado fuimos al cine.

– Sí, eso es lo único que consigo contigo, ver alguna peli, que si no…

– Es que ya me puse el pijama.

– ¡Niña, si son las ocho todavía! Venga, por un día, haz una excepción. Que es viernes. Una nochecita sólo y te dejo el resto del finde pa ti.

– Uf, bueno, pero sólo un par de cervecitas.

– ¡Sí, sí, por supuesto! Y ponte guapa.

¿Guapa? ¿Eso qué es? ¿Pinturitas? ¿Tacones? Deja, deja.

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Ardo por ti, Candela: CAPÍTULO 1

Candela 1

Capítulo 1

DE SIETE A SIETE

Suenan las siete en el despertador.

Da un manotazo y lo apaga: no soporta ese zumbido.

Mil abejas bailonas y vibrátiles la persiguen en sus pesadillas antes del amanecer, y terminan retozando en el panal de su despertador.

Pero aquello de meloso despabilo tiene lo que su vida de dichosa y feliz: una vacuidad repleta de nada.

¡Bah, no es pa tanto! Ahora mismo me estampo una buena ducha mañanera y me como el mundo entero.

¡Ja! Sí, eso se responde cada mañana, con la esperanza de dejarse disolver bajo el agua para que el desagüe arrastre todos los sinsabores y pesadumbres con los que la vida la atosiga.

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