Adentrándonos en las HUELLAS DEL PASADO

Mar Deneb

Si nos preguntasen si quisiéramos tocar el hueso del cráneo de un niño o tener entre nuestras manos una falange del dedo de un adulto que vivieron hace miles de años, creo que a todos nos recorrería una sensación de estremecimiento y diríamos que sí —los más escrupulosos se contentarían con verlo de cerca—.

Si, además, nos dijesen que podemos hacerlo siempre que queramos, con sólo recorrer unos pocos kilómetros, nos parecería algo un tanto inaudito. ¿Dónde puede ocurrir eso? ¿Acaso algo así es tan fácil?

Pues sí. En la provincia de Badajoz, junto a un pueblo llamado Fuentes de León —nombre que delata la presencia de templarios por la zona—, hay un lugar muy especial en el que podemos hacer esto y mucho más, puesto que allí se hallaron importantes asentamientos humanos y habitaron especies de animales que hoy en día sería impensable que pudieran sobrevivir, existiendo buenas muestras de todo ello.

Estamos hablando del MONUMENTO NATURAL “CUEVAS DE FUENTES DE LEÓN”, declarado como tal desde el año 2001, por su importancia geomorfológica y paisajística. Todo un tesoro por descubrir.

Pero antes de ello, ubiquémonos en tan singular paraje y contemplemos las maravillas que nos circundan…

ESCENARIO NATURAL

Mar Deneb

Al sur de Badajoz, lindante con la provincia de Huelva, nos adentramos en la Mancomunidad de Tentudía, donde se sitúa este Monumento Natural que forma parte de la Red de Áreas Protegidas de Extremadura, de poco más de 1.000 hectáreas, en la Sierra del Puerto, el Cerro del Cuerno, El Bujo y la Suerte de Montero. Varios arroyos lo atraviesan, como el Montemayor y sus afluentes Santa Cruz y la Sierpe.

La característica fundamental de este paisaje es su naturaleza caliza, lo que le imprime unas condiciones especiales para el suelo, morfología, usos del territorio, y flora y fauna de este paraíso natural.

FLORA

Si buceamos en los espacios de nuestro alrededor, divisaremos dehesas, campiñas y montes de vegetación típica mediterránea, con pinos, encinas, alcornoques y olivos, y un sotobosque de madroños, jaras, brezos y romero.

Mar Deneb

Estos terrenos también nos surtirán de una rica variedad de especies florales, como la rosa de Alejandría (un tipo de peonía), la Boca de Dragón, el Matagallos (endémica de la cordillera bética) o la Centaurea tentudaica (endémica de estas sierras de Tentudía), narcisos, lirios, cantuesos e interesantes y variadas especies de orquídeas.

FAUNA

Mar Deneb

Las especies más relevantes que podemos divisar surcando los cielos de esta comarca son el águila culebrera y la protegida cigüeña negra, que acompañan buitres, carracas y el aguilucho cenizo. Hay ocho especies endémicas de peces y una rica fauna reptil y anfibia.

Entre los mamíferos salvajes el monte cobija ciervos, jabalíes, conejos, zorros y nutrias.

Pero el mamífero rey de la zona es el murciélago, ese quiróptero (del griego khéir=mano y pteron=ala) subestimado que en los calurosos veranos nos limpian el ambiente de plagas, como la de los molestos mosquitos. Su importancia fundamental en este Monumento Natural se debe a la colonia que habita en una de las cuevas de dicho monumento: el murciélago mediano de Herradura, del que éste supone un habitáculo fundamental a nivel europeo e incluso internacional para esta especie.

Otras colonias de murciélagos ocupan el lugar, como el murciélago Ratonero grande o los murciélagos de Cueva, de los que en verano se forman colonias de centenares de crías. Existen, así pues, especies tanto grandes como pequeñas de estos quirópteros voladores: una de Cueva, tres Ratoneros y cuatro de Herradura (Mediterráneo, Grande, Mediano y Pequeño).

Y tras esta breve presentación, vamos ahora a adentrarnos en las joyas de las profundidades de la Tierra…

CUEVAS DE FUENTES DE LEÓN

Cinco grutas principales y dos simas conforman este conjunto kárstico (producido por la erosión disolvente de rocas por el agua) de gran valor geológico, zoobotánico y paisajístico.

La Cueva Masero o Bonita, de unos 1.200 metros cuadrados, posee un atractivo único con sus formaciones kársticas, que conforman bellas estalactitas en forma de alas de mariposa, de champiñón, de puntas de lanza, helicoides, estalagmitas, estructuras columnares —procedentes de la unión de una estalactita con una estalagmita— o sifónicas, y cristales de aragonito (forma cristalina presente en moluscos y corales). Posee hasta seis salas, cuatro de ellas visitables.

La Cueva del Agua es la más grande, conteniendo un extenso lago interior de unos 250 metros cuadrados que le da nombre y que ocupa sus dos primeras salas. Es Lugar de Interés Comunitario (LIC) declarado por la Unión Europea, debido a la presencia de una numerosa colonia de murciélagos, anteriormente mencionada. Ocho especies en total de este mamífero son las que cohabitan en esta cueva —según el último censo realizado hasta la fecha, unos 8.000 individuos—, todas protegidas debido a su delicada situación de peligro de extinción, vulnerabilidad o sensibilidad a la alteración de su hábitat; de ahí su gran importancia ecológica.

Aunque no están expuestas al público, por motivos de preservación de posibles vandalismos, esta atractiva gruta posee también varios grabados rupestres, con estructura en forma de diente de sierra, que atraen a relevantes expertos de arte prehistórico del país.

Esta cueva presenta en el exterior, a su entrada, una hermosa antesala natural, vergel coronado con una majestuosa higuera y tapizada por frondosas hiedras que cubren la piedra de sus muros. Todo un espacio que invita a jugar con los duendes y hadas que, sin duda, están agazapados tras alguna roca y la verde vegetación.

Mar Deneb

La Cueva del Caballo es de menor tamaño y le da su nombre una de sus formaciones kársticas, una colada (depósitos en capas que toman la forma de la roca) blanquecina que asemeja la cabeza de un équido, a la que se accede tras bajar por una escalera de piedra. Aquí se han hallado yacimientos de la época romana, incluida una sala con pavimento de aquel tiempo.

En la Cueva de los Postes existen importantes restos, tanto humanos como animales. Su nombre se debe a la separación de sus dos salas por columnas calcíticas de casi un metro de altura. Antiguamente, los lugareños accedían a ella a través de una madriguera.

Mar Deneb

Gracias a las excavaciones se han podido constatar hasta cuatro estratos, en los que han ido quedando reflejadas las distintas eras geológicas: desde hallazgos paleontológicos de animales extinguidos por la zona, hasta indicios humanos de diversas épocas históricas, yacimiento arqueológico excepcional en Extremadura.

En la banda más superficial, se encontraron vestigios romanos relacionados con ofrendas de cultos, junto con lucernas, terracotas y monedas.

En un nivel algo más profundo, fueron descubiertos depósitos funerarios, con restos óseos humanos y objetos cerámicos de ajuares, correspondientes al periodo calcolítico.

Al seguir ahondando, se pudo comprobar que los ajuares estaban formados por materiales líticos, especialmente sílex y cantos rodados. Aquí un importante hallazgo fue el de un cráneo fosilizado datado del Neolítico.

Un estudio antropológico de los restos ha revelado que hay indicios de una posible antropofagia, probablemente debido a la escasez de recursos por la dureza climatológica, puesto que no hay señales de muertes violentas ni indicios de rituales de sacrificio asociados al canibalismo propiamente dicho.

En la capa más subterránea y antigua, las exploraciones llevaron a los expertos a encontrar restos de oso pardo, que muestran a los estudiosos cómo hubo otro tiempo —hace unos 170.000 años, en el Paleolítico Medio— en el que el clima helado de la región favoreció su asentamiento, ya que son de latitudes actuales más septentrionales; a estos se les suman restos fósiles de tortugas y bóvidos.

Pero el hallazgo más relevante, sin duda, descubierto en este último nivel, lo tenemos en un resto de homínido que podría ilustrarnos sobre el asentamiento del hombre de Neandertal en la banda suroeste de nuestra península, hace más de 180.000 años. Este resto es el único de Extremadura con tal antigüedad.

La Cueva de Lamparilla, la más pequeña, también presenta, al igual que el resto, importantes espeleotemas (depósitos minerales formados en cuevas, como son las estalactitas y estalagmitas) o estructuras kársticas de gran valor, pero su acceso es complicado.

Mar Deneb

La amplia variedad de espeleotemas existentes en las grutas, no sólo nos aportan belleza en sus diversas formas, sino que son un importante archivo climático y geológico, puesto que nos permiten conocer, a través de su interpretación por los científicos, el clima de épocas remotas o los terremotos que tuvieron lugar.

ALREDEDORES

Existe un Centro de Interpretación, edificación base de partida para la visita de estas valiosas cuevas, en el que se aúnan variados montajes fotográficos, tridimensionales, tactiles, paneles explicativos y reproducciones de enterramientos y restos de las épocas neolítica y romana.

Completa el Centro una exposición permanente de fósiles, minerales y setas.

En dirección a la Cueva de los Postes y desde el Centro de Interpretación, un camino peculiar nos acompaña: se trata de un Jardín de Rocas formado por piedras dispuestas y alineadas junto al sendero, con una descripción de las características de cada roca.

Y camino de la Cueva del Agua se puede divisar, a lo lejos y en el lado izquierdo, los restos de una construcción medieval sobre una loma, el Castillo del Cuerno, datado en el siglo XIII y muy vinculado a la Orden del Temple. Esto puede hacernos sospechar sobre la existencia de subterráneos bajo la montaña.

La conservación de esta fortificación la hace muy singular en esta Comunidad Autónoma, ya que la mayoría de construcciones templarias eran normalmente modificadas posteriormente tras la desaparición de dicha Orden. Perteneció más tarde, en el siglo XIV (1312) a la Orden de Santiago, pero no fue ocupada por ésta.

Las vistas panorámicas que pueden divisarse desde este punto son espléndidas.

A veces no somos conscientes de los tesoros que nos ofrece la Naturaleza y, por ello, a menudo buscamos destinos lejanos para cubrir esa necesidad implícita en el hombre de encontrar maravillas que nos impacten y emocionen.

Mar Deneb

Pues no busquéis más: este atractivo entorno reúne belleza, historia, paisajes, valor cultural, naturaleza y hasta vida prehistórica. Y al alcance de la mano. ¿Hay quien dé más?

Mar Deneb es bióloga y escritora. Fue Directora Técnica del Proyecto P.R.U.G. (Plan Rector de Uso y Gestión) del Parque Natural Bahía de Cádiz. Trabajó igualmente como bióloga en el Proyecto P.R.U.G. del Parque Natural Barbate y en el Proyecto Generación y Captura de Datos de los Subsistemas de Relieve y Uso del Programa S.I.N.A.M.B.A. (Sistema de Información Ambiental de Andalucía), todos Proyectos de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

© Reservados todos los derechos

Más info sobre el Monumento Natural CUEVAS DE FUENTES DE LEÓN

Más info sobre la localidad FUENTES DE LEÓN

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6 comentarios sobre “Adentrándonos en las HUELLAS DEL PASADO

  1. Hola Mar, ya me había aficionao a tu blog y ahora, como extremeño, quiero darte las gracias por descubrir al mundo estos tesoros. Y a mí mismo, que a pesar de que mi hermano tiene casa en Fuentes de León, y he visitado el pueblo en diversas ocasiones, y se habló de visitar la cuevas, que él conoce, pues tengo pendiente aún, tal vez porque no comprendí el tesoro que me perdía, hasta que he leído tu artículo. Si conozco el precioso entorno del pueblo, por el que dado largos paseos por carriles en distintas direcciones. Gratos recuerdos. Y a partir de ahora tal vez descubra nuevos detalles de flora o fauna, por tu artículo. Genial.

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    1. Tesoros así hay que mostrarlos…
      En el breve espacio de un artículo no se puede apenas profundizar en nada, y sólo hago un recorrido muy somero de los alrededores, para situar un poco al lector en aquellos parajes.
      Si todo ello sirve para disfrutar luego de las maravillas que tenemos a nuestro alcance, bienvenido sea.
      Gracias, Escarranchal, por tu comentario.

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  2. Un artículo muy interesante Mar, un paraje natural donde la historia nos regala en estas cuevas las huellas de un pasado que se muestra muy especial. Un lugar que merece la pena visitar y difundir, un camino hacia las entrañas de la humanidad donde podemos acercarnos a nuestros antepasados y sentir y/o notar en las venas sus formas y maneras de vivir y pensar. Y como bien citas anteriormente, en ocasiones nos alejamos buscando tesoros escondidos y no nos damos cuenta que lo tenemos cerca y al alcance de la mano. La frase: “A veces no somos conscientes de los tesoros que nos ofrece la Naturaleza y, por ello, a menudo buscamos destinos lejanos para cubrir esa necesidad implícita en el hombre de encontrar maravillas que nos impactan y emocionen”. Un auténtico lujazo entrar en tu blog y leer tus artículos, dejas la huella como en los antepasados, de la existencia de tu identidad. Enhorabuena Mar.

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    1. Qué honor para una escritora dejar huella, Rafael, si crees que es así… Gracias.
      Y sí que es un gran regalo de la naturaleza. Es muy bueno que la gente lo conozca y así quizá se pudiesen sumar las ayudas económicas, que agilizarían, entre otras cosas, las excavaciones en las cuevas (en estos momentos sólo pueden realizarse un mes al año, por falta de presupuesto).
      Todos saldríamos ganando con el conocimiento de un poco más de nuestra historia y la del entorno. Es mi granito de arena para contribuir a ello, además de compartir una grata experiencia que a cualquiera fascinaría…

      Le gusta a 1 persona

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